martes, 16 de abril de 2013

Entrada namber zerti nain: batiburrillos, soles y castillos.


Hoy, me he vuelto andandillo a casa.

Que sí, que siempre voy andando, pero es que hoy  (¡Al fin!) hace un clima digno de llamar primaveral. Según el termómetro de mi ordenador, ya acostumbrado a las temperaturas bajo cero, hoy disfrutamos de un soleado día de 12º! Una locura, ¡sacad los bañadores y chancletas!
Ahora en serio, ya hemos aparcado los abrigos y salimos a la calle con chaquetillas de lana y poco más (medias todavía, pero les quedan dos telediarios). El solete brilla en todas las calles, los pajarillos cantan, la gente sonríe… (¿Se nota que me encanta la primavera?)
En fin, pues hoy, si no fuera porque por despiste le he ido enseñando el culo a media Varsovia (faldas traidoras que se levantan sin que se lo pidas), he vuelto canturreando y descubriendo nuevos sitios varsovianos. El primero, un barecito en la calle Zurawia, Spiskowcy Rozkoszy,
con sofacillos mugrientos, libros, vasos de todas las formas y colores… (muy Hipster, signifique lo que signifique esa palabra)
He visto también un abrigo muy chachi (sí, de leopardo), pero tengo importantes agujeros en mis arcas (ni en los tiempos de Godoy, oiga) y aumentarán todavía más estas dos semanas siguientes en Estocolmo y Budapest (Non stop!)…así que supongo que ese será el-abrigo-deseado-que-nunca-tendré.
Y eso, que el sol alegra y convierte los días en días de película-americana-colores-pastel. Hoy me he comprado fresas (que ya empieza la temporada) y ya tengo motivo de alegría para todo el día.

Y estos días pasados, pues un batiburrillo de todo:
Primero, paseitos la mar de agradables por los voivoidatos de Pomerania y de Varmia y Masuria (El Voivoidato es la principal división administrativa en Polonia, heredada de las antiguos regiones militares dirigidas por wojewoda).
El porqué de visitar Polonia.
Nunca hubiera imaginado que Polonia fuera tan, tan bonita: lagos, bosques interminables, llanuras verdes, riachuelos por los que hacer piragüismo, castillos inmensos…
El castillo de Malbork, es digno de ver:  Patrimonio de la Humanidad de la Unesco (mira! Igual que mi futura ciudad Morelia!), con un sistema de calefacción romano (con piedras calientes bajo el suelo, mu listos ellos), dibujillos de unicornios frikoncios en el techo, y una iglesia que tuvo que ser preciosa, pero que para variar, fue arrasada (el castillo se utilizó como centro de operaciones Nazi durante la segunda guerra mundial).
Por esos voivoidatos están también los famosos bunkers nazis (el más famoso es el cuartel de Hitler en Gierloz), que quedan en la lista de cosas pendientes que ver, junto a los parques naturales de Kampinos  y Białystok, y las minas de sal (y prometo que paro ya de viajar, que también tendré que dedicar algo de tiempo a preparar exámenes)

La semana celebramos también el cumple de pani A. Todo sorpresa…pero la mayor sorpresa fue que nos saliera tan requetebién. Cenita sorpresa en el restaurante búlgaro (esta vez, sin platos ultrapicantes), regalos incluidos (y acertados!)…y luego fiestuqui en el piso con sus globos, su guacamole y su bebercio de rigor. ¡Ah! Y el día anterior, a las 00:00 tarta-bomba de chocolate!  
Personajillos con los que comparto piso,
en el cumple de A.

Y para seguir con el batiburrillo, pues estos días he hecho también de peluquera (estas panis temerarias, que confían mucho en mí)…y los resultados han sido milagrosos!  Suena creído, pero es que hasta yo tenía unas pequeñas (mínimas) dudas de que el episodio acabara en catástrofe mundial…
Así que, si alguien por aquí necesita un corte de pelo, que me diga. (aviso:  miedo a cortar no tengo…de hecho corto como si no hubiera un mañana, así que caguetas, abstenerse)

Vinieron también M. y F. a darse un garbeo por Varsovia. Dimos un buen paseíllo por Nowe Miasto y Stare Miasto, dos grandes clásicos que nunca fallan en las visitas varsovianas. También por la enorme plaza Piłsudskiego  (por el mariscal Józef Piłsudski, al que se le reconoce el mérito de conseguir la independencia de Polonia en 1918…y a veces se olvida que fue dictador), por la Galería Zachęta (gratis los jueves), por Nowy Świat .
Cena polaca, con su sopa Żurek  (a mi me parece ajjjjquerosssa) y su Zupa grzybowa (hecha con champiñones radiactivos ucranianos …dicen) y cervecitas en Pawilony  (que es toda una institución para los estudiantes en Varsovia)


Y nada, ahora voy a seguir con mi querida Viena Convention (que tengo que volver a empezar de 0 ¡Bieeen!) y prever qué tengo que llevarme de comida a Estocolmo. Con los 80 euracos que voy a desembolsar en el hostal, me da que sobreviviré a base de pasta (comprada aquí en polonia), sobres de sopa y sándwiches.  Rancio, pues sí, un poco, pero según la gente que ha ido más vale serlo que morir del susto al ver los precios. Países desarrollados, ya se sabe…
Voy a buscar algo más acerca de Suecia y Estocolmo, que aparte de ABBA poco más conozco (menuda incultura…pero bueno, tiene cura, ya contaré todo lo descubierto y aprendido!)

Hej då !!!

jueves, 4 de abril de 2013

Entrada namber zerti eit: Louis XIV, la Princesa Sisí, un Oso amoroso y un toro.


Ea… de nuevo en  nuestra querida y primaveral Varsovia, con 0º y copos de nieve grandes como canicas! La verdad, no sé qué clase de broma nos están gastando, pero estar a 4 de abril con este tiempo, resulta raro hasta para los polacos! Qué primavera es esta con todas las calles saturadas por capas y capas de nieve?
Nosotras, que a nuestra vuelta de Austria esperábamos encontrarnos con una ciudad florida, de pájaros cantarines y parques a los que salir a leer… Pues ale, toma cielo gris!
Al abrir los ojos en el autobús de vuelta desde Bratislava (casi 12 horitas con el culo encajado en un asiento minúsculo) casi me da un patatús al ver el cielo más encapotado que en Mordor (sí, últimamente tengo bastantes venazos frikis).
Pero bueno, unos días más y tendremos primavera de verdad (eso espero…aunque tampoco estaría mal celebrar mi cumpleaños con nieve!).

Meteorología aparte, hemos vuelto a Varsovia con un buenrrollis  increíble. Y es que, Viena y Bratislava, rebosan magnificencia y belleza. Y entre lo increíble de las ciudades y nuestro buen humor (sí, de niños de 7 años, pero humor a fin de cuentas) ha sido un viaje muy muy agradable. ¡Ah! ¡Y qué decir de nuestros anfitriones! P. y L. nos acogieron en su minipisín de soltero, en el que nos acabamos sintiendo como en casa. Ocupamos todo el suelo Además, nos enseñaron cada rinconcito de la ciudad, cada vista, cada palacio, cada restaurante… Danke schön!

Ya desde nuestra llegada (a las 6 de la mañana) y tras un desayuno reponedor, nos lanzamos a la calle a suministrarnos un buen placer visual! No sabría con qué quedarme, el centro es una concentración de edificios monumentales que no había visto nunca: la iglesia barroca Karlskirche, el Palacio de Schönbrunn (el Versalles vienés), el Palacio Belvedere, el Palacio Imperial de Hofburg (sí, por palacios no será), el Parlamento (donde no pude resistir la tentación de hacerme una foto con mi bienamada Vienna Convention) , el Wiener Rathaus (ya le gustaría a Rita un Ayuntamiento como ese…)…
Uno de los lugares en el que casi explotamos de deleite, fue la Stephansplatz, con su catedral, sus moñi-casitas de colores pastel y el monigote de falla dorado. Demasié p’al body.
También son dignas de ver las casas diseñadas por Hundertwasser: colorines, formas sinuosas ,mosaicos y asimetrías…todo lo que siempre he querido para mi casa de ensueño, vaya. No se puede ver por dentro, es una pena, pero se entiende que los que viven ahí no quieran tener pululando a cientos de turistas por su cuarto de baño…(por cierto, he visto fotos en internet, y son la bomba)
La feria, Wurstelprater, tiene también su gracia: es totalmente una de esas ferias que salen en las películas, con sus tiovivos y sus montañas rusas. Nada que ver con las cutre-pseudo ferias que montan en Valencia, esta tiene estilo.
Y en cuanto a museos, la oferta es de lo más variopinta y extensa: desde la típica visita del palacio de Sisí, hasta exposiciones sobre el nazismo, visita a la casa de Freud, museo de etnología… Hay un barrio, el Museumsquartier, consagrado al arte moderno.
Eso sí, si no te gusta Klimt, prepárate para una sobresaturación de estampados de “El beso” por doquier. En mi caso, fue todo un placer, porque me alucinan sus obras, pero reconozco que abusan un poquito del reclamo que supone. Ahora bien, ver en directo sus pinturas doradas y repletas de minúsculos detallitos, fue toda una exaltación.
Para los amantes del Modernismo (o Art Nouveau), hay muy muy buena oferta de artistas, obras y edificios por ver por allí.
                Otro de los Top 10 de Viena, es la Princesa Sisí. Al llegar, la pobre pani A. tuvo buena dosis de burlas y chuflas por ser tan moñis de haber visto el museo de Sisí, pero luego fuimos descubriendo las verdadera cara de la princesa, y no es tan Barbie como se suele creer.
En realidad, aquí la señorina era cocainómana, adúltera, maleducada y obsesa…una joyita.
A partir de ese momento no faltaron las bromas sobre la princesa.
               
Monumento a la liberación rusa
(especialmente dedicado a pani C.)
Tampoco perdimos la ocasión de comer un Sachertorte en el café del Hotel Sacher. El ambiente es muy chic, pero sinceramente el pastelito tampoco es nada del otro mundo (pero es chocolate, así que no puede estar malo). Y resulta que en ese hotel se hospedaba Justin Bieber…y aquí las panis C. y A. no perdieron ocasión de correr hacia la marabunta para no poder ver a su ídolo (aunque lo nieguen, en el fondo son unas fans locas).
                Comimos también los típicos Wiener Schnitzel con patatas y perritos calientes con Bratwurst  y Käsekrainer (¡Sí, que viva el colesterol!).
Nos encantó un restaurante pakistaní, Der Wiener Deewan, que está justo al lado de Schottentor . Comes toooodo lo que quieras (en nuestro caso, toneladas) y pagas también lo que consideras. A ver, la tentación tacañosa existe, pero resulta tan fácil irse sin pagar y la comida y el ambiente son tan buenos…que irse sin pagar es ser una sucia rata. Pero comparado con los precios vieneses (más europeos que los precios polacos) acaba siendo baratete.  El grandísimo descubrimiento, fue el postre paquistaní Sooji halwa (también conocido como ¡ Joooder menudo montón de mierdaaa!). No comimos más porque el estómago tiene límites físicos…
Una tarde, nos encontramos con nuestra pani T. que por grata casualidad, andaba por aquellos lares de romantizne viaje, en un cafetillo muy agradable, con libros para leer y vinilos. Muy bohemio. Bebimos un decepcionante chocolate vienés (que no mientan, ese aguachurri no puede ser su especialidad)
                Y más o menos eso es lo que hicimos en Viena. Eso, y saltarnos todos los semáforos posibles (como en Varsovia ponen multacas y aquí no, a infringir la ley como locos, ale!) y colarnos en el metro (son tan cándidos que ponen en una página web las líneas y horas en las que viajan revisores). Somos unas incivilizadas (por esto, y por otras cosas que mejor no cuento por mantener nuestra honra intacta).

Maletoncias en el castillo de
Bratislava
                De Viena, cogimos un autobusito a Bratislava. Sale por 7,7€ y tarda una hora y media. Es mejor eso que el tren, que cuesta 15 € porque te obligan sí o sí a pagar ida y vuelta + transporte público en Bratislava (y claro, a nosotras lo de pagar el transporte público no nos va). Después de perdernos un poco por la estación (porque está en obras, no porque seamos unas empanadas…), las señoras Sisí, Luis XIV, Oso Amoroso y Toro…subieron al bus y llegaron a Eslovaquia (la razón de los pseudónimos se debe al ramalazo de humor-de-niños-de-7-años que nos invadió).
¡Y qué mejor que subirse al primer tranvía que se nos pusiera por delante nada más llegar a una ciudad desconocida!
Después de dos minutos de locura colectiva, decidimos poner los pies en la tierra y mirar un mapa, más que nada, por no llegar a los confines de Bratislava y descubrir por qué L. nos dijo que solía llevar un spray antivioladores en el bolso…
Finalmente, con algo de intuición y buena suerte, llegamos al centro de la ciudad. Eso si, con las maletas a cuestas, que con la emoción, no pensamos en dejarlas en una taquilla, pa’ qué!
Y nuestras maletas y nosotras visitamos la ciudad que-es-muy-pequeña-y-muy-fea-y-se-ve-en-una-hora.  Pues a nosotras, igual por llevar la contraria, nos encantó!
Hicimos un ascenso al castillo que ni los sherpas del Everest, pertrechadas con los maletones.
Vistas preciosas de la ciudad y el Danubio (Azul).
Las calles y plazas son muy bonitas, es recogidito, pero mono.
La ópera de Varsovia
En uno de los principales monumentos (Michalská brána), estábamos leyendo nombres de ciudades inocentemente, cuando oigo en francés a mi espalda: “Ostras, ¿has visto qué pendiente? ¡Sí, sí, es enorme, si parece una vaca! Y patapúm, jartada gratuita al canto. Tentada estuve de responder Muuuuuu, pero mi honor herido me lo impidió.  (Este episodio va especialmente dedicado a P. , para incluirlo en nuestro libro de Catastróficas Desdichas, tomo II)
Y luego, vuelta a casa en Polskibus. Creo que merece la pena, cuando se viajan tantas horas, coger un tren en vez de bus: las posibilidades de plegarse para dormir son mejores en los trenes polacos, lo malo, los revisores que te van despertando a voz de trueno cada dos horas…

Vuelta a la vidilla varsoviana, a las clases (aunque algunas se olviden…), al gimnasio (hoy, el profesor hacía tales piruetas que parecía un chiste, y hemos desertado), a nuestros culturetismos…
Como nuestra incursión a la ópera de la semana pasada… tres mujerzuelas bien arregladitas (vestidos de seda incluidos) pero con unas maneras de verduleras dignas de ver...  La obra, Turandot, es muy interesante (aunque recomiendo leer el libreto antes de la obra y no a trozos durante los descansos), aunque el final es un culo.

                Y con este vocabulario de altos vuelos, me despido, que esta cocina huele a gas tóxico y me gustaría preservar mi integridad física.

Contaré más cosas…que muchas aventuras se avecinan este mes viajero!

Biquiños!

Pd. FELICIDADES VALERITAAAAAAAAAAAA ¡!

miércoles, 27 de marzo de 2013

Entrada namber zerti seven: tres señoringas en Varsovieta

Qué penita nos dio a todas cuando se fueron los soletes A. , LL. y P. …!
Y es que en los diillas que pasaron aquí, hicimos una vida de comuna-familia la mar de chula y visitamos toooodos y cada uno de los rincones varsovianos. ¡Una delicia!

Para no romper con la tradición, recorrimos buena parte de los restaurantes chulos de la ciudad (poniéndonos como los kikos a precios de risa). Primera parada obligatoria fue Zapiecek ( variadito de pierogis a la sartén – que están más buenos que cocidos, aunque menos que al horno!- y compot para beber), también el milkbar (ahí merece la pena pedir una de las sopas - las mejores, de champiñones y de tomate- y algo de carne con kluski slaskie- eso sí, procurad cercionaros bien de las raciones que pedís, que nosotras, por una extraña razón, acabamos con comida para ocho personas…). Tuvimos también macro-ración en el restaurante checo U Szwejka (donde los lunes hay un litro de cerveza por 7 zl y un schnitzel enorme por 12 zl) y ensalada chic en Café Kafka. ¿Más? Pues sí, también tuvimos nuestro día de sushi y la tradicional cena en el vietnamita (creo que ya lo he dicho alguna vez, pero sí, la sopa phó vietnamita es típica en Varsovia por la cantidad de emigrantes de allí que se concentran en la ciudad).
La entrada de casa un día de fiestuqui
Cafés cucos, también visitamos unos cuantos: Kinokawiarnia (el mejor sitio para comer tarta de espinacas con salmón y café con batido de plátano, con un ambientillo muy agradable), Kafefajka (de ambientillo  marroquí, donde se fuma shisha y también se puede fumar tabaco), o Grawitacja al lado de la universidad. ¡Ah! Y el imprescindible Charlotte para desayunar!!

Y en cuanto a vidilla de museos: el museo Copérnico (es la segunda vez que voy y aún no he podido verlo entero!), el museo del poster (en Wilanów, con una exposición de carteles de ópera y millones de posters de artistas alrededor del mundo ), museo del levantamiento (con información a raudales, tanta, que hay que llevarse deberes a casa y leer los papelajos que dan allí). Está también la exposición de la reconstrucción de Varsovia, pero no pudimos entrar porque había una conferencia… No sé si olvido algo, pero bueno, doñas-que-estuvisteis-aquí, siempre podéis aportar más información en comentarios, que no hace falta registrarse ni ná para comentar, animarse…!
Tres monas en la Barbacana de Varsovia
                Lo que más me gustó de lo que hicimos, fue pasear…pasear por todas y cada una de las zonas de la ciudad. Cierto es que mi medidor de distancias, no anda muy ajustado (puedo decir que algo está cerca, y que se tarde más de media hora en llegar andando!) pero mereció la pena ir a pata de un sitio a otro, y comprobar los contrastes de Varsovia: por un lado el amplio y comunista distrito Marszalkowska (comunista, la gran palabra del viaje…) con sus calles inmensas y sus plazas soviéticas, por otro lado el Stare Miasto y el Nowe Miasto, con sus callejuelas intrincadas y casitas de colores…
Algo que me encantó y todavía no había visto (y me encantó poder descubrirlo con mis amiguchis) fue el antiguo barrio judío: no queda mucha cosa, pero se puede seguir una ruta y ver algunas casas todavía en pie, sinagogas, un monumento en el emplazamiento exacto en el que se encontraba el puente del ghetto grande al pequeño. Hay también postes con información y planos del ghetto. Sinceramente, da un poco de escalofrío pasear por las calles sabiendo todo lo que allí ocurrió. Reconozco que me esperaba que esa zona tuviera más referencias a esa época, pero al parecer han optado por rehacer vida y no convertirlo en un templo permanente al pasado…
Palac Kultury i Nauki
También la calle Nowy Świat con todas sus tiendecillas pijolis, Plac Bankowy, con el antiguo arsenal y el enorme ayuntamiento, el edificio de la Ópera Nacional en contraste con las calles mugrientillas (pero con estilo!) de mi amada Praga
                Por el Parque Real Łazienki (el más grande de Varsovia), disfrutamos haciendo fotillos en una tregua que nos dejó la temperatura polar. (solete y todo, oiga!) y en el mercadito de Praga Sur, P. sucumbió a unas botas preciosas por 10 euretes (te hubieras arrepentido de no comprarlas (; ). Muy polaco, muy auténtico el lugar eh…

                Y de vidilla nocturna, pues una macro-fiesta  en el piso…que aterrada estaba yo de que degenerara al punto de ver sillas volando por la ventana o batallas de nata y chocolate…(skins style). Pero, al final no salió tan mal lo de meter a más de 50 personas en casa. 0 desperfectos, alguna queja vecinal sofocada y muy buen ambientillo. Yo creo que casi todas las nacionalidades estábamos representadas en el piso esa noche.
Y después,  Hybrydy, que es algo así como el Standby polaco, con su Extremoduro y su Marea nacionales… No pusieron musicón, pro bueno, a nosotras nos tocas los platillos y ya bailamos sin parar, así que estuvo muy divertido (las fotos y nuestras caras – la de Ll. en especial- dan buena fe de ello).
Otra de las noches, tuvimos fiestuqui en otro de los pisos del edificio (somos todos estudiantes…lo que tiene su parte buena, porque hay sarao todas las noches y nadie se queja, hoy por ti mañana por mi)  Como de costumbre, hasta las 2 o 3 no conseguimos salir de ahí y nos dieron con la puerta de Capitol  en las narices (otro de los lugares a los que JAMÁS conseguiré entrar…). Pero bueno, tuvimos una vuelta a casa con peleas de nieve y carreras la mar de entretenida.
La noche de Remont, nos acabamos quedando en casa viendo vídeos y fotos lamentables (todos tenemos un pasado…) . La verdad, nuestra salud nos lo agradeció. La cerveza venenosa de ese antro es cada vez más nociva (para mi, que le echan matarratas).
Y bueno, pues también varias noches cayó Plan B, con su ambientillo modernuqui-artistico, y sus cervecitas con zumito.

                Y eso, menudo repaso de lugares me ha quedado. Pero la verdad es que lo verdaderamente importante, fue el buen rollete en el piso, todas las bromas y risas que nos echamos. Me pondré un pelín sentimentaloïde, pero es que este encuentro entre las amistades de toda la vida y las intensas amistades de esta experiencia en Varsovia, ha sido mejor, imposible. Cenillas familiares, mañanas de vagueo en comunidad, alguna tarde de peli y manta, paseíllos matutinos…

                Y la semana siguiente, además de echar mucho de menos a las tres gracias, pues fuimos al mercadito de diseñadores polacos del 1500m2 , al que no volveremos: todo teluchas de chándal mal cosidas, con cuatro cosas modernas pegadas y precios desorbitantes. Mucho postureo.
Salimos también a ver a los Radical Dancefloor Killers, todo un clásico de la música electrónica aquí en Varsovia. Esta vez, no fue en Jerozolima, sino en otro club que tampoco está mal, Powiększenie. Pero bueno, donde estén las Surfin' pussy party!... Y a la vuelta, pues crêpes y al día siguiente limpieza de primavera, ole.
También tocó cenilla en el restaurante búlgaro Varna (recomiendo el hojaldre con queso y espinacas y  Ayrian para beber!), y comida en el indio Ganesh para reponer fuerzas(y fuera de menú y todo, ahí, tirando la casa por la ventana!)

                Y ahora, una ducha y a ponerse bien apañadas para ir a ver Turandot a la Ópera Nacional. Qué culturetillas somos ¿eh?
Y mañana, a hacer las maletas porque Austria y Eslovaquia nos esperan!! (yo con ver un cuadro de Klimt en vivo y en directo, ya daré el viaje por fructífero…)

Iré contando!

miércoles, 13 de marzo de 2013

Entrada namber zerti six: otra surrealístico-lamentabiloso-cultureto-intensa semanilla varsoviana


Y hoy, pues tengo otra surrealístico-lamentabiloso-cultureto-intensa semanilla varsoviana que contar…!
No sé si será porque he ido apuntando todas las cosillas que hemos ido haciendo, pero me da la impresión de que hemos exprimido el tiempo a base de bien, tanto, que parece que haya pasado muuucho más que una semana (sí, he terminado de leer Momo, y ahora me fascina la idea del tiempo).

C. y yo en nuestro romantizne paseo
Y es que, desde el lunes mismo, decidimos salir a explorar nuestro encantador barrio , del que no hace falta moverse para tener un restaurante búlgaro, un club de jazz, cafeterías culturetas, restaurantes indios, judíos y mexicanos, lugarcitos de desayunos y meriendas…mucha vidilla, vaya. Pues el lunes, nos decantamos por una cafetería que se llama MiTo, en la calle Marszałkowska, que por cierto, se llama así en honor a un mariscal, Franciszek Bieliński, el pobre más feo que un pie…podéis comprobarlo por vosotros mismos en google imágenes y veréis que no exagero….  En fin, que me voy por las ramas, la cafetería muy agradable, con muchos libros (algunos en inglés, pero caretes) y muy recomendable para tomar un submarino al estilo argentino (leche hirviendo + tableta de chocolate que vas disolviendo poco a poco dentro).

Aprovechando la tregua de buen tiempo (pensábamos que sería eterna….ilusos), fuimos dando un paseo a la Ópera de Varsovia, un edificio bastante imponente, en el que se concentra la Ópera Nacional, el Teatro Nacional y una discoteca bastante pijeta (Ópera) a la que nunca he entrado pero entraré. Y después de entrar por todas las puertas equivocadas posibles, y seguir indicaciones en polaco, llegamos a la entrada correcta y compramos entradas para ver Turandot (la del aria Nessun Dorma). A nosotras nos hace mucha ilusión, pese a las caras de “Aaahmm-nesun-dooorrrmaaa….uooo!-¿Qué-narices-es-eso?” que muchos nos han dedicado.
Ya contaré la experiencia, pero promete la cosa. Nos vamos a poner bien apañaditas (no como la última vez, que iba en botacas y las miradas por poco me provocan quemaduras…) y si nos apuras hasta con monóculos.

Monóculos operísticos
Y el jueves, pues cenilla internacional! Sinceramente, la cosa prometía bastante paupérrima. A mí que siempre me apetece cocinar, me entró la vena vagueta y lo único que me veía con ánimos de hacer era comprar unas papas (eso sí, de las güenas eh!...) y el resto tampoco estaban muy motivados. Pero sorprendentemente, acabamos con una mesa repletíiiisima de comida: crêpes, torrijas, tortitas de queso, pastelitos de zanahoria sirios, arroz con fruta también sirio…
Y después, a un pub que no está mal, por la zona de Mazowiecka (la zona de las discotecuchas). En principio se llama Klubokawiarnia,  pero ahora no hay manera de llamarle de otra forma que no sea Culokawiarnia (sí, fruto de nuestros momentos de humor de like a 5 years old).  Otra discoteca que ya nunca se llamará como debe, es Jerozolima. La gente se empeña en llamarla bien, a lo polaco, pero teniendo en cuenta que soy una de las que más nombra ese antrucho, y me ha dado por pronunciarlo a lo cutre-spanish (/xe/-/ro/-/θo/-/li -/ma/), va siendo cada vez más común escucharlo así (muajajaja).

El viernes, pues para no perder las tradiciones, de turisteo por la ciudad. Esta vez, mi querida pani C. me acompañó por mis paseíllos  urbanos. Esta vez, pasamos por el Palacio de la Cultura para hacer acopio de folletos (sobre todo de excursiones por montaña, que ahora nos ha dado por eso) y luego quisimos entrar en el Muzeum Sztuki Nowoczesnej (Museo de Arte Moderno, en ul. Pańska)…pero resulta que sólo tiene una cutre-librería. Dirán lo que quieran, pero en la web dan a entender que hay exposiciones provisionales mientras construyen el edificio definitivo…pero nanay. (bueno, o lo dan a entender, o mis conocimientos en polaco son bastante pobres… pero me decanto por lo primero). Así que no vayáis hasta que lo abran, porque no merece la pena.
Pero ni tan mal, porque nos sirvió para descubrir un restaurante libanés, Fenicja. Recomendación: si sois dos,  pedid un menú del día y otro plato distinto… Se come por los codos por menos de 7 euretes.
Y luego, pues paseíto por el Nowe Miasto: es como el Stare Miasto (ciudad vieja), con el mismo encanto, pero hay algo en el estilillo que es distinto. Creo que se convertirá en una de mis zonas predilectas de paseíllos, tiene callejuelas coloridas, plazas llenas de vida y vistas al río y a Praga que merecen mucho la pena… (aunque más cuando haya solete y se pueda pasear sin morir de congelación).

Nowe Miasto
Más tarde (ya digo que esta semana ha dado muuucho de sí) fuimos al cine a ver Los Niños Salvajes. Recomiendo muchísimo esa película (en versión original mejor). Aunque tuve uno de mis clásicos patinazos (le dije a A. que sabe castellano que viniera…pero resultó que la película era en catalán…) al final salió bien la cosa, porque al ser uno de estos ciclos internacionaloides, también había subtítulos en inglés…ufff…

¿Y el sábado? Pues Jerozolima por partida doble.  Por el día, Vintage Market, con alguna que otra cosa interesante y sobre todo, baratete! Yo me hice con algunas cosas (me pedían a gritos que me las llevara conmigo) pero lo más interesante fue recorrer el edificio, antiguo hospital malrrolleríiiiiisimo, con recovecos, salas oscuras, pasillos alicatados, rincones mugrientos… El momento cumbre, fue cuando entramos a una sala con un espejo:  -“Oye C. , que no me veo en el espejo”  -“Qué dices….hosssstia yo tampoco”… (miradas de terror)… -“ Eh,vámonos…”
Estábamos a punto de empezar a creer en lo paranormal (o eso, o que éramos vampiros)…cuando nos dimos cuenta de que era un cristal, con dos salas exactamente iguales a ambos lados. ¡Uffff!
La noche, fue también surrealista: mesas rotas por patadas karatekas, encuentros que convulsionan mundos y salir de la discoteca gritando a los cuatro vientos, cual estrella del rock: ¡¡¡¡¡¡¡¡ PRZEPRASZAAAAAAAAAAAAAAAAAAAM !!!!!!!
En fin, qué se puede esperar que ocurra en un hospital abandonado…

¿Y qué más? Pues nada, todos estos días gimnasio non-stop. Se le coge el gustillo, la verdad… y además ir a clase con A. y T. , con sus carillas de sufrimiento mortal (habría que ver las mías también) merece la pena. Y aunque hay abuelas-hulk que aguantan toda la clase sin sudar una gota, mientras que nosotras por detrás echamos el higadillo… nos estamos poniendo bien fuertotas. (Tenemos músculos que desconocíamos…Y hasta nos está saliendo culo!)

Y por el momento, creo que ya hay suficiente crónica semanal…
Estos días, he estado también con bastante papeleo para México (sí, envidia cochina). En Morelia, todo son facilidades, pero lidiar con la Universidad de Valencia, uf, requiere altas dosis de paciencia. Menos mal que mi mamuchi me está ayudando con los papeles allí, yendo y viniendo de Relaciones Internacionales a la oficina de mi facultad… (aún así…creo que el papeleo de el Erasmus resultó incluso más complicado. O eso, o ya me he hecho a la burocracia).

Iré contando progresos…

Y ahora, voy a recoger a las doñas A. , Ll. y P. que llegan a revolucionar Varsovia… ¡Otra intensísima semana nos espera!



Pd1. V. aunque no hayas podido venir, estás con nosotras (;
Pd2. ¡¡¡HOY HACE UN AÑO QUE TENGO EL CARNÉ DE CONDUCIIIIIIIIIIIIR !!! (ahora me puedo quitar la L…y eso que en realidad, hace menos de medio año que llevo coche….temed)

domingo, 3 de marzo de 2013

Entrada namber zerti faiv: Solete de nuevo!!


Son las 10:00 según el reloj del Palacio de la Cultura.
 Cada vez que me ducho viendo el horizonte de rascacielos varsovianos o cada vez que desayuno con esas vistas, me doy cuenta de lo suertudas que somos…

Estos días, han sido de re-enamoramiento de mi querida ciudad. Ahora que hace tanto calor (¡Unos 2º sobre cero! ¡Una locura! ¿Dónde están mis chanclas?) e incluso sol (sí, sí, sol de verdad, no un rayito perdido en un momento de descuido, sol del que calienta y todo), una no puede quedarse en cada, y ha sido una semana de paseos, de perderse sin mapa y de tachar mil cosas de la lista de cosas que hacer sin falta en Varsovia.

Aquí parece mona y todo la orilla...
Primero, pues al salir de clase decidí pasear por la orilla del Vístula  (Wisła). Acostumbrada a Valencia, donde los márgenes del río son agradables y apetecibles para dar una vueltecita, supuse que aquí en Varsovia sería parecido. Además, aquí hay un río, río, no algo-que-fue-rio-y-ahora-es-parque, y me esperaba algo tipo ciudad-con-río. Pero por el momento, no he encontrado nada de eso: más bien unas orillas en obras, con carreteras ruidosas, estilo industrialoide con nada de verde, ni paseo, ni playita ribereña…
Todavía confío en que exista alguna zona del río, aunque sea pequeñita, a la que ir de domingueos desfaenados (bueno, o cualquier día, que esto es algo así como un eterno fin de semana). En fin, si lo encuentro, informo de la localización.

Ese mismo día, retomé mi costumbre de las tiendas de segunda mano. Para quien aún sea reticente, que sepa que se encuentran auténticas joyas, y por 2 o 3 euros. Me compré dos jerseys (de los que C. se ha enamorado) y un pañuelo-sábana por menos de 10 euretes (40 zl) todo.
Estoy preparando un mapa con todas las tiendas de segunda mano decentes que existen por la ciudad. Seguro que algún/a traperillo/a (como yo, todo hay que decirlo) le sirve la información y puede renovar el armario por nada de dinerete.

Como ya he dicho, esta semana ha sido de ir cumpliendo esas cosas que se van acumulando en interminables listas. Al fin, fuimos a patinar sobre hielo,  ¡ y gratis!
Yingo sufriendo en la pista de hielo.
El lugar, es un poco donde Cristo perdió la sandalia (“Uy, pues si a Andrea le parece malrollero, debe serlo mucho”, decía A.), pero el hielo es hielo de verdad y poder ir siempre que quieras está mejor que bien.
Lo mejor de todo, fueron las risas que nos echamos con Y. y su estilazo patinador sin separarse de la valla. No pondré el video porque respeto la dignidad ajena, pero merece la pena.

Otra  de las cosas que hicimos fue pasarnos por el Instituto Cervantes, en el que hay ahora un mercadito de libros a 1 euro. Los van cambiando cada dos días y euro a euro puedes hacerte una pequeña bibliotequita para pasar los meses que quedan aquí.  Además, hay un poco de todo, bastante variopinto, desde libros sobre uniformes militares, instrucciones sobre un juego de cartas medieval, una biografía de Jovellanos, poemas mexicanos…
Yo de momento me he hecho con una recopilación de crónicas de un periodista, que vivió en La Habana, México, Moscú, Madrid… durante los años 50-60.
Nuestro barrio, a veces muy grafitero él.
También se está organizando un ciclo de cine en castellano (XIII Semana de Cine Español en Polonia) así que, para aquellos que lo habléis, es una buena oportunidad de ver cine y no morir en el intento. Si vais, ¡pues allí nos vemos!
Hablando de cine, fuimos también a ver una película polaca subtitulada al inglés. Lajdies.
En fin, de todo se tiene que sacar el lado positivo, pero no recomiendo mucho esa película.
Es una especie de Sexo en Nueva York versión polaca, bastante cutrecilla.
Y es que, el humor polaco, a veces es complicadito de pillar. No se si lo conté, pero otro día fuimos a ver unas películas de propaganda americana, sin gracia ninguna, y los polacos que fueron se desternillaban de risa, pero a carcajada limpia, con las simplezas más simples. Ea, contrastes culturales.
Ayer hablaba con D.,  polaco-alemana (desde aquí te mando un besote, que se que siempre lees esto con el google traductor!) sobre la imagen de los polacos en el exterior. Estos son algunos de los chistes que se cuentan sobre los polacos en Alemania (hay muchísima gente de origen polaco allí):

-Un francés gira una esquina, y desaparece.
-Un alemán gira una esquina y desaparece.
-Un polaco gira una esquina, y desaparece la esquina.

Un abrigo desaparecido en Alemania, un abrigo nuevo en Polonia.

¿Cómo vuelve un Alemán que fue a Polonia en coche? En bicicleta…

En fin, pero como todo, no son más que imágenes que se quedan en el ideario común. Sinceramente, al menos Varsovia, resulta incluso más segura que Valencia o cualquier otra ciudad española. Y en ninguna otra ciudad visitada (que al final han sido unas cuantas) he sentido en ningún momento nada de inseguridad o mieditis.

Y nada, ayer pues paseíto por los parques de la ciudad al solete (ya se van llenando de vida otra vez, ahora que la nieve se va fundiendo) y por la tarde exposición de fotoperiodismo en el Museo Nacional. Muy interesante: hace un recorrido por distintos aspectos de la vida polaca en los años 50-60, a través de portadas y reportajes en la revista ŚWIAT. Siempre me ha hecho gracia cotillear fotos de una ciudad años atrás, y ser capaz de reconocer sus calles y rincones. La calle que siempre recorremos para volver a casa, Marszałkowska, ha sido habitualmente la calle de pasacalles y desfiles con tanques (aquí no pierden ni una ocasión para celebrar algún evento militar o de orgullo nacional). Tampoco es de extrañar, teniendo en cuenta lo ancha que es. Al más puro estilo soviético.
Y es que resulta que vivimos en pleno Distrito Residencial Marszałkowska, junto a Plac Konstytucji, considerada una de las mayores ejemplos de Realismo socialista, incluso a nivel mundial. (Qué orgullosa estoy de mi ciudad eh…)

Bueno, ahora ya me despido, que tenemos comilona taiwanesa -sin huevos podridos, y con el extra de pan con ajo, que es polaco pero está tan bueno que había que hacerlo- y ahora vamos a tomar un mate argentino.

Adèu!


Pd. Un poquitín echaré de menos las fallas este año. Sobre todo las risotadas de la señora Meculos con mis meteduras de pata y demás acontecimientos que mejor no citaré.

pd2. el mate esta haciendo que la cabeza me de vueltaaaaaaaaaaaas uououououououooo