lunes, 3 de junio de 2013

Entrada namber forti zrui: Museos nocturnos, conciertos y estudiele.

Jelouuus !

Al fin saco un ratillo para escribir tranquilamente, que se acumula la faena.
Por desgracia, esta vez la falta de tiempo no ha sido por viajes y más viajes, sino por algo un poco menos agradable: estudiaaar!
Que sí, que lo que aquí es estudiar en valencia es ir pasando los apuntes a limpio... pero que de veras que algo se hace. Es verdad que los trabajos que allí te devolverían con cara de desprecio, aquí te los aplauden y te dicen que son “realmente interesantes”... Pero ché, que sí, que algo se trabaja. Por lo menos las neuronas no mueren del todo, algo de actividad de tanto en tanto tienen.
El caso, que hoy he hecho un examen y he decidido tomarme una tarde de respiro, y hacer un poco de memoria para recordar las aventuras y desventuras de estos días.
Empezaré por el principio de los tiempos, que hay alguna que otra cosa que puede resultar interesante (o no):

El fin de semana pasado, fue la Noc Muzeów en Varsovia. Es una noche en la que todos los museos y galerías están abiertos...y lo mejor, son gratis! Esperaba una afluencia pobrecilla, con algún que otro hipster de postureo suelto y algún que otro abuelo con la tarde libre, pero qué va, las calles estaban abarrotadas de gente de un lado a otro, de museo en museo. (yo creo que cuando dices gratis, a la gente ya le da igual qué). En algunos , había hasta colas kilométricas para entrar.
Estaba bonita la universidad con sus luces de colores, sus globos, sus puestecitos de cerveza (eso que no falte)...
Nosotros, previa parada en Wedel a tomar un chocolatillo (merece la pena pasarse, tanto por el chocolate que está increíble como por el sitio, que te hace sentir muy High Class) fuimos primero a la Academia de Bellas Artes de la UW, donde los alumnos habían expuesto algunas obras. Tras entender al fin cómo se hace una serigrafía (sí, me ha costado años...) y comer unas cuantas galletitas saladas (¡Gratis!) vimos las obras de P. , que pinta con cera y otras cosas rarunas pero que tienen un resultado muy chachi.
Fuimos también al museo de la caricatura, muy cerquita de Nowy Świat (que ahora es una calle totalmente llena de vida y terracitas...no la calle fría deprimente que era durante el invierno). Allí hicimos un ultradescubrimiento: el artista gráfico polaco Lex Drewinski , cada uno de sus pósters son una delicia. Podéis ver algunos aquí.
Tuvimos también la oportunidad de ver el Museo Histórico de Varsovia (Muzeum Historycznem.st. Warszawy) antes de su clausura por restauración. Está justo en las casas de colores de la plaza principal de Stare Miasto (Rynek Starego Miasta), las que quedaron más o menos en pie tras la destrucción en 1944 de toda la zona vieja. Verlas por dentro es increíble, son enormes y están llenas de recovecos y escaleras tortuosas de madera. Además, desde las ventanas se ve desde lo alto la plaza, con sus terracitas iluminadas. ¡Molt bonic!

Oso arrepantingao'
Y el fin de semana siguiente, pues no pintaba nada del otro mundo, enclaustramiento estudiantil y alguna salidilla desestresante. Pero ¡Bam! mi querido A. tenía una entrada para el
concierto de Crystal Fighters debajo del brazo para mi ! No tuve mucho tiempo para mentalizarme, fue dicho y hecho y la tarde del sábado estabamos saltando sin parar al rítmo de sus canciones. No sabía que eran tan movidos en concierto. Acabé agotada, pero la sonrisa me duró toda la semana. Y después, pues a nuestra querida Jerozolima , que ya van siendo de las últimas noches que pasamos ahí (snif...snif...)
El domingo, desayuno en Charlotte (sin duda, uno de los mejores sitios de Varsovia, y al ladito de casa) y paseillos por Praga. (según la fea de A., su lugar preferido de la ciudad...). Es genial ver a los osos (osos de verdad, eh, como el Oso Yogi) desde la calle, levantarse para pedir comida a los que se paran a cotillear. Están ya mu enseñaos. Luego cervezuelas en W Oparach Absurdu (en una de las calles principales de Praga, con decoración raruna).

Y el siguiente fin de semana (sí, increíblemente ahora hasta podemos distinguir los días normales de la semana de los fines de semana...cosas de la temporada de exámenes) , cenorras de hamburguesa! El viernes en Barn Burguer (hacen ultra-hamburguesas bastante baratas) y el sábado barbacoa con todo el edificio en el restaurante de bajo de casa. Pendiente queda la barbacoa en la playa del Vístula. (¡menuda vidilla tienen ahora los bordes del río!)

Ah! Y estos días han sido también de innovaciones cocinetas: M. nos ha deleitado con sus muffins de mil sabores: plátano, huevo kinder, yogur, queso, salmón... ¡Ñam!
C. cocinó galletitas de jengibre buenísimas y T. unos rollitos de huevo y salchichas (según ella, muy Taiwanés...pero no se yo...no se yo...). Hicimos también una tarta de espinacas con salmón y queso (pedidme la receta, quedó increíble) y las tradicionales tortas de M. Y claro, tampoco han podido faltar mis purés (champiñones, verduras y pollo) y las cenas australianas de F.
¡Qué bien nos cuidamos!

He tenido también las últimas clases estas semanas (da penita y todo), algunas hasta interesantes. Criminología, por ejemplo, fue cuanto menos distinta: el profesor – algo así como un personaje de CSI Miami pero en polaco – nos hizo una presentación sobre un caso de asesinato y descuartizamiento. ¿Precioso eh? Yo me quité las gafas, y seguí la exposición cegata perdida, pero eso sí, ahorrándome las imágenes de película de terror.
Pani-cenusca en el piso!
En otras asignaturas, también estoy aprendiendo cosas: por ejemplo, en un trabajo para Derecho Civil aprendí que en Polonia, no existe el derecho a casarse para dos personas del mismo sexo, pero que, ahora bien, si una pareja hombre-mujer se casa, y luego uno se cambia de sexo, no dicen nada.
Es una pena que no se haya avanzado más en derechos para la comunidad de LGBT, y más ahora que una de las diputadas es transexual (la única diputada que lo ha declarado abiertamente en todo el mundo)... pero bueno, la religión tiene mucho peso en polonia y eso influye.
Ah, y no se si lo he dicho, pero tengo que volverlo a decir: ¡He terminado el trabajo sobre la Convención de Vienaaaaaaa ! ¡Al fin! Preguntadme lo que queráis sobre la notificación de defectos o no adecuación de los bienes a lo estipulado en el contrato,... preguntadme!

Por lo demás, sigo yendo al gimnasio (sí, sí...!) y cuestionándome por qué las monitoras sonríen cuando todos estamos sufriendo por los suelos. Bueno, todos no, que algunas abuelas de hierro resisten que no veas. En fin, al menos algo de polaco estoy aprendiendo, aunque sólo sean cosas como Trzy Kolana o w górę iw dół …
De verdad que el deporte es vital y necesario. ¡Sirve pa' to' ! ¿Agobio por los exámenes? ¡Pues al gimnasio! ¿Alguna preocupación? ¡Al gimnasio!

Ea, ese batiburrillo de cosas es el que me ha tenido entretenida estos días. Ahora, pues una semanilla más de estudiele y luego a aprovechar bien bien los últimos días aquí.
Estamos pensando en ir a Ucrania y tal vez volver a la playita de Gdansk... Iré informando!

Pocałunki!!

pd. el otro día en el autobús se subió una manada de nenes de guardería...y me miraron cual alienígena por mi piercing. Empezaron a darse codazos y señalarme, con la boca abierta y todo. Intenté reírme, pero la verdad es que me bajé en la parada más cercana roja de vergüenssssssa...

miércoles, 15 de mayo de 2013

Entrada namber forti chú: varsovietismos primaverales

Y de nuevo unos cuantos diillas de esparcimiento varsoviano, que después de todo un mes de no parar, ya tocaba.
Ahora que la temperatura no es de frigorífico (ya casi he olvidado el sufrimiento polar del invierno…qué rápido se olvida lo malo) y hace solete, es un gusto ir de acá para allá en nuestra querida ciudad.

El 1 de mayo, día Internacional de los Trabajadores, aprovechamos para ir al parque Łazienki, que según D. había un picnic multitudinario y se podía entrar gratis a  todos los edificios (La palabra gratis mueve montañas incluso aquí, donde a menudo se paga alrededor de un cochino euro para entrar a los sitios…). Y es que, además del día del trabajo, se celebraba también la entrada de Polonia en la Unión Europea…y eso, eso sí que mueve parné.
Finalmente, no hubo comilona gratis, como esperábamos, pero nos regalaron un donut típico polaco, un Pączek (y nosotras más contentas que unas castañuelas) y vimos un espectáculo de bailes regionales. Además, vimos al señor presidente de Polonia, Bronisław Komorowski, rodeado de sus correspondientes gorilas. A nosotras, forasteras, no es que nos diera demasiada emoción, pero bueno, siempre tiene su gracia ver a tamaño real a alguien que solo has visto en fotos (no es que sea una asidua lectora de prensa polaca y lo vea siempre  en las portadas de periódicos…pero al menos hice el esfuerzo de cotillear en wikipedia quién era el señor que manda en el país).
¡Ah! Y vimos los habituales pavos reales del parque, pero  con la cola desplegada!! Yo ya contaba con irme sin ver tal acontecimiento, pero se ve que por ser festivo, los pavos se pusieron rumbosos y nos regalaron ese espectáculo. Reconozco que al principio me pareció demasiada buena suerte y no pude evitar pensar que los habían drogado de alguna forma para que estuvieran así de espitosos,…pero no, es básicamente efecto de la primavera.
Al salir del parque, encontronazo con un buen grupo de nazis polacos. No había que entender demasiado la lengua para comprender el eslogan: Praca dla Polaków w Polsce.
Vamos, que prefirimos guardar silencio y no hablar en inglés mientras pasamos por su lado...
La verdad, es que los cabezas rapadas aquí en polonia son de nivel superior...si ya suelen dar miedo, aquí los 4x4 son para salir pitando.
En fin, una vez puestos pies en polvorosa, comimos en un bufet judío  en la calle Poznańska, una mina de restaurantes justo al lado de casa. Se llama Tel Aviv, la comida está requetebuena y sales con unos cuantos quilos de más con tanto hummus y tanto falafel…

Por otro lado, estos días, empiezan también las trágicas despedidas. No queremos ni oír hablar de que esto se acaba…pero la realidad es que ya hay gente que se va yendo. Mu triste, mu triste…
Celebramos la despedida del italiano Andrea (pongo el nombre entero porque siempre me ha hecho gracia que un nombre sea unisex, y porque es el mío, ea). Una barbacoa algo pasada por agua, pero respetable, y una bandera polaca con firmas y dedicatorias… y a echar unas cuantas lagrimejas. Ayayay…

Pero bueno, celebramos también el cumple de la argentino-mallorquina M. , a lo boda gitana, que dura varios días. Cenorra de las buenas, y como no, el tradicional pastel de chocolate que prepara C. (sabemos de qué C. se trata si hablamos de cocinar…) Guerra de chocolate (con algún que otro desperfecto que todavía es visible) regalitos, velitas… Una muy buena velada.
Y el día siguiente, merienda-cena de gala en nuestro amado Charlotte. (con tosta de jamón serrano del güeno y todo!) y paseo hasta la fuente de colores.
Los sábados y domingos, sobre las 21.30, hay espectáculo de luces y agua en la fuente de Nowe Miasto. La verdad, ahora que han dejado atrás la temática del Europeo de Fútbol, tiene su gracia.

Y el domingo, hay mercadito de fotografía en ul. Batorego 10. Fui con unas expectativas enormes, y fue una desilusión de las grandes. Cuatro camaruchas de mierda y dos o tres carretes… No recomiendo perder el tiempo yendo. Aunque, bueno, siempre se puede encontrar algo entre la basurilla.


¿Y qué más? Pues nada, que ya hay florecillas por todos los parques. Ha sido una explosión primaveral de una semana para otra… Es una lastima que ahora toque ponerse a estudiar, pero bueno hay tiempo para salir a dar una vueltecilla entre tanta verdura.
Descubrí el otro día el Parque Mokotów, y es una pasada: tiene trozos que parece un bosque, unos lagos enormes, césped por doquier para sentarse a leer…  Creo que he encontrado mi lugar para echar las tardes lectoras.
Otro descubrimiento, que en realidad es antiguo, pero lo he re-descubierto, es la cantina de mi facultad. Es cierto que en la cantina de arqueología hacen un falafel con arroz y ensalada alucinante, pero en esta, puedes tomar sopa y carne con patata hervida por 2,5 euros (10 PLN)
Es como un milkbar (cruz presidiendo las mesas incluída) pero un pelín menos cutre y con gente más joven…

El fin de semana, hubo bastante actividad. Primero, fue Juwenalia, que me recordó mucho al ambientillo de festival del Viña Rock (al que he faltado este año…snif…) , aunque infinitamente más light y en el recinto de la universidad. Tuvo su gracia, estar tomando cervecilla al ritmo de rap polaco por donde normalmente voy somnolienta a clase.
Pero lo mejor, fue ir a las tierras del pueblerino A. y hacer una barbacoa (con salchichas de patata desaparecidas) en el lago de Kortowo, al ladito de Olsztyn. Al parecer, es una práctica bastante habitual en ese campus la de hacer barbacoas echados en el césped. Nosotros aquí en Varsovia, pues nos tenemos que conformar con el río…
Pese a estar un poco pasada por agua, fue muy agradable. Fue una lástima no llegar a tiempo para hacer kayak por el lago!

Y el domingo, bazar de Koło.  Es el bazar que antes había en la zona del Nuevo Estadio Nacional y que exiliaron ahí. Sinceramente, a la gente le puede parecer cutre, pero a mí me parece que tiene muchísimo encanto. Se encuentra de todo: latas para guardar máscaras de gas, insignias, abalorios, muñecas descuartizadas… De to-do.
No hay que perder la ocasión de ir, prontito prontito, y hacerse con unas cuantas joyas imposibles de encontrar en ningún otro sitio…

En cuanto a comer, pues el imprescindible Zapiecek  con sus pirogis (nadie puede irse de Varsovia sin pisarlo!). Recomiendo los fritos (mejor que los hervidos, que al final son un poco sosainas) y a poder ser con salsa de queso. ¡ñam!
Tendré que aprender a hacerlos, porque me da que los voy a echar muchísimo de menos…!


En fin, así han transcurrido estos días urbanos…
Este fin de semana, estamos pensando hacer alguna escapadilla, pero el lugar aún está por determinar. Igual alquilamos un coche, pero pavor le tengo a perdernos por carreteras polacas con carteles indescifrables… SI en España ya soy capaz de ir horas en dirección contraria, ni imaginarme puedo lo que puede pasar aquí… Ja vorem
Lo que seguro, seguro haremos, será volver a Wedel,  a tomar chocolate del denso denso… y también subir al piso 40 del hotel marriot. El Fotoplastikon queda pendiente, y también el museo de la prisión o el museo histórico…
Uyuyuy se va acumulando la faena y queda poco tiempo que exprimir
¡Vamos a ello!

Do widzenia!

domingo, 5 de mayo de 2013

Entrada namber forti güan: Sissi XIV y culos de pollo en Budapest


Ay Budapest, Budapest…
¿Qué se podía esperar de un viaje a las tierras de una persona locuela y disparatada? Pues unas aventuras no menos rocambolescas…

Desembarcamos en el aeropuerto más allá de medianoche (esta vez, sin percances). Para variar no teníamos ni papa de buses nocturnos, y sí muchas ganas de llegar ya a nuestro destino, nos metimos las cinco en un pseudo-taxi  con un hombre que nos enseñó algunas palabrejas en húngaro. El polaco no es suficientemente complicado para nosotras, así que allá que nos lanzamos con una lengua aún más compleja si cabe!
Creo que nos quedamos con dos palabras, Köszönöm y egészségedre (gracias y ¡Salud! ...lo más primordial, vaya).
Llegamos a la calle....y para no variar con la tradición, pues tocó perdernos de nuevo. Pero no es nuestra culpa si les da por saltarse números y ponerlos desordenados! Finalmente, unas cuantas vueltas después y algún que otro grito desesperados... llegamos a la macromansión de la M. Redeu! Y nosotras nos creíamos en un palacete... Creo que me iré a vivir una temporada a Budapest sólo por tener un pisaco así (no exagero si digo que es más o menos el piso de mis sueños...eso sí...el mío estaría más limpio...ejem)
Y nada, reposar y al día siguiente a recorrer la ciudad de un extremo a otro.
La temperatura, más que veraniega (rozando los 30º !) nos acompañó durante todo el viaje. Fue tal el cambio para nuestras translúcidas pieles polacas...que tuvimos que bañarnos en crema solar para no acabar como gambones. Pero bueno, para variar las dos blancuchas europeas del grupo terminamos socarradas....
Para mí (y creo que para la mayoría de gente que visita Budapest) lo mejorcísimo son los bordes del Danubio…con sus paseos ribereños, sus puentes (menos el Erzsébet híd, que es muy feo), las vistas… ¡Una delicia!
No traicionaré a mi querido Vístula en Varsovia, que siempre va a estar en mi corazón, pero hay que reconocer que el Danubio se las trae..
El Szabadság Hid, (puente de la libertad) de color verde, es uno de los más bonitos. Fue el primero que vimos y cruzamos, hasta llegar al parque de la Citadella . Es una colinilla repleta de árboles y verde desde la que se disfrutan unas vistas alucinantes (Río y Parlamento incluídos).
Subimos también a la loma con el castillo y el Bastión de los Pescadores -que se llama así porque fueron pescadores los encargados de defender esa parte de la ciudad durante la Edad Media…no porque ahí tuviera lugar algo así como el Tribunal de las Aguas Húngaro, como intenté tramarme (pero resultó creíble). Es preciosa esa terraza con sus torres blancas…y más aún con los arboles en flor para rematar.
Y es que en esa ciudad, por cosas bonitas no será. Si no es el Mátyás-templom, con su tejado de colores, es la Szent István-bazilika o cualquiera de las catedrales y edificios con los que te puedes ir chocando… Otra vez entré en estado saturación de belleza.
Y parquecitos, también hay una buena colección (por qué no cogería Budapest de destino Erasmus che…) : la Isla Margarita es un parque-isla en medio del río (la hubiera disfrutado más si no hubiera sido por un percance intestinal provocado por un risotto pudento…), el Városliget, con sus edificios de imitación (una delicia para los turistas de “Yo y monumento”) y sus arbolillos y flores … Vamos, que la pobre A. se lo pasó bomba con su alergia al polen…
                Por supuesto, hicimos la visita de rigor a las Termas (Széchenyi): para variar, me había formado una imagen mental previa tan deslumbrante (con columnas infinitas y techos dorados…) que claro, un pelín me decepcionaron. Primero, por mi pequeña animadversión hacia los lugares con agua demasiado saturados…que me recuerdan a ollas exprés llenas de garbanzos flotando en un mar de crema solar… Y luego, porque dentro no es el estilo catedral gótica que esperaba. Peeero bueno, que estaban bien de todas formas. Da su gustito meterse en piscinas a 38º y sentir cómo vas entrando en ebullición. Para los amantes de las saunas, las había a 80º (creo que no estoy exagerando…literalmente la gente salía chamuscada). Yo hice la prueba de meterme en una, y nada más entrar mis gafas se empañaron a lo Betty la fea. Eso, sumado a un deshonroso tropezón, me acrecentó bastante mi ojeriza hacia las saunas.

                Algo que me encanto, fue la Ópera: tanto el edificio (Bien recargadito, con sus alfombras rojas y sus detalles dorados-rococó) como la obra que vimos, Tosca. Toda una experta en Puccini me estoy haciendo ya. (Creo yo que toca ya una etapa de ópera alemana)
Hasta prismáticos dorados y champagne en el entreacto. Musho nivé.

                Para comer, pues además del obligado Gulash (como en todos los países de la zona…pero esta vez en sopica) , tomamos Kürtöskalács (el típico rulo, o zurullo como dice C.)
Desaconsejo el risotto (por el incidente  previamente mencionado) y también hacerse la intrépida probando una tal sopa de manzana con nata.
Los helados en forma de flor están bien, y también las sopas para llevar ultrabaratas!
Ahora bien, si hay que quedarse con algo, me quedo con las ya mundialmente conocidas alitas de pollo con coca-cola made in T. (T. de Taiwan y de Tina).
Y es que de cenusca de cumple, pues no podía falta ese genialidoso plato. También tortilla de patatas (me sale con forma de tortilla y todo) y guacamoleee!

                Y sí, los 23 añacos, pues los cumplí en Budapest. Rodeada de unas locuelas de cuidado, con muchas, muchas risas y unos bailes de reggaetón que abochornarían a la propia vergüenza. Fue perfecto.
Sissí en su salsa.
Además, ese día conocí a mi inseparable Sissí, un peluche hecho a mi medida: rosa, con lacitos y tirabuzoncitos…lo peor es que le he acabado cogiendo cariño.

                En cuanto a pubs y baretos, la M. es toda una experta. A todas nos encantó Szimpla, una terracita decorada de forma muy curiosa, algo destartalada, con cachivaches por todos lados y un ambientillo muy bueno.  Ah! Y como no, el Corvintetto, toda una institución en Budapest. Nunca llegará a la altura de mi amado Jerozolima, pero reconozco que no está mal.
Hay una plazoleta (Erzsébet tér) con mucho ajetreo durante las cálidas noches húngaras. Recuerda a las noches en Valencia, con gente por todas partes bebercio en mano…  la verdad es que apetece que llegue esa temperatura en Varsovia para poder pasear por la calle sin ir castañeando los dientes ¡!

Y nada, terminamos la visita con unas insuperables vistas del río (sí, algo obsesionada con los ríos estoy) al atardecer y una noche infernal en el aeropuerto (los buses nocturnos no están muy allá en Budapest). Sinceramente, me quedé con las ganas de ver alguna exposición o mención a uno de mis fotógrafos preferidos, Kertesz. Pero nada. En Viena explotaban de lo lindo a Klimt y en Hungría, ni una mísera postal de mi querido artista!

                Ahora de nuevo estamos en Varsovia. Ya más calurosilla, con flores y solete.
La ciudad ha cambiado radicalmente: hay vidilla nocturna por la calle, gente sonriente paseando por los parques, carritos de bebés y niños correteando…
Ya contaré todos las peripecias que estamos haciendo estos días por aquí!

Adèu! 

lunes, 22 de abril de 2013

Entrada namber forti : What did you expect?...this is Sweden!


Desde luego, si alguien quería que cogiéramos un trauma a aviones y aeropuertos…lo intentó pero bien! Porque empezar el viaje con un aviso de bomba y correspondiente desalojo (hombres encapuchados y armados incluidos)  y acabarlo con un despegue fallido y olor a gasolina quemada… es un pelín, pelín, psicótico.
Pero bueno, sobrevivimos, aunque por si acaso teníamos mensajes de despedida para nuestros seres queridos (nos faltaba perfeccionar la técnica para que los encontraran intactos tras un accidente aéreo…)

Sinceramente, el viaje a Estocolmo fue como una montaña rusa: lo mismo parecía que nos había mirado un tuerto, que al minuto siguiente nos caía dinero del cielo. Sí, esto último literal…nos cayeron monedas (coronas suecas) del aire.
La temperatura, pues variadita: un poquito de lluvia y fresquete por aquí, y solazo y cielo azul por allá. Estuvo bien poder ver las dos caras de la ciudad: una más real y que se acerca más a la realidad -grisecilla y congelada- y la otra de lo más idílica -todo colorido, con sus barquitos de cuento, su mar en calma, su gente paseando de aquí allá…
Tuvimos también nuestros momentos a lo película americana…cuando a la loca de Z. (lo siento, pero con esa inicial es complicadillo mantener el anonimato!) le dieron 30 minutos para sacar todas sus cosas de casa de su anfitrión o se las echaba por la ventana. Cuando llegamos, estaba todo en la puerta… nos hubiera faltado la escena de romper platos contra la pared y ya teníamos la telenovela montada. (hay que decir en favor de Z. que el susodicho sueco reaccionó más que exageradamente…)

Pero que nadie se asuste, que excepto esa anécdota y alguna más que iré comentando, el viaje fue la mar de placentero e interesante:
De Estocolmo, yo me quedo con las vistas que hay desde cada rincón de la ciudad (que esté formada por 14 islas rodeadas por mar, ayuda) y con los atardeceres en el mar báltico.
Cada una de las islas, tiene algo particular:
Gamla Stan es el Stare miasto versión sueca, también con casitas de colores, callejuelillas estrechas, cafeterías, iglesias,… Muy bonito (aunque quitando unos cuantos turistas estaría mejor), y digno de probar allí el chocolate en el Café Chokladkoppen, de la placita Stortorget. Esa isla tiene dos islas pegaditas, con el parlamento en una y la Riddarholmskyrkan (Iglesia de Riddarholmen) en otra. En esa segunda el atardecer se ve la mar de bien.
La isla Södermalm es el paraíso de los hipsters y del postureo. Me pregunto si les pagan para ir tan, pero tan esmeradamente vestidos, paseando de arriba abajo por la calle Götgatan… Ese barrio está lleno de tiendas vintage (reconozco que me gustaron), cafeterías modernuquis, tiendas bio… Muy cool y muy ofensivamente caro todo, pero digno de ver, eso sí. En esa isla hay una pasarela muy alta, desde la que se ven unas vistas preciosas de la zona vieja (Ah, y gratis subir!).  Tiene también un puestecito muy concurrido (Nystekt Strömming al que van autóctonos también) en el que preparan Strömmingsrullar , un rollo con puré de patatas y pescadito frito.  Y sí, yo que no soy muy de comidas marineras y demás, puedo decir que estaba más que bueno!

Comimos también en Saluhall, un mercadito a lo Boquería de Barcelona, la típica bolinga de carne con puré de patatas y arándanos. Como las de Ikea, pero en grande (y supongo que sin carne de caballo infiltrada). El sitio tiene mucho encanto, y también el barrio , que es el barrio upper class de la ciudad: Östermalm. Eso sí, el agua, gratis, que son muy sanos.
Por esa zona vimos también el edificio de un antiguo banco, (el Kreditbanken) en el que hubo un atraco con rehenes y de donde viene el conocido síndrome de Estocolmo: los secuestradores acabaron invitando a su boda a los secuestrados.
Subimos a una colina, muy Moonrise Kingdom, y paseamos cerca de los barcos varados. Algunos barcos son muy hippy-pijos, con sus alfombras, sus muebles concienzudamente destartalados, sus hamacas… ¡Pero y lo chulos que son!

                Una de las curiosidades de la ciudad, es la cantidad de padres (padres hombre) jovenzuelos que van paseando por la calle empujando carritos de bebé. Latte pappas, los llaman. ¿Y por qué? Pues porque los subsidios y permisos por maternidad/paternidad en Suecia son dignos de ese nombre: ambos padres tienen un tiempo de permiso que se dividen, sin perder el puesto, hasta las 96 semanas! Además reciben  What did you expect, this is Sweden! , como decía C. cada vez que nos asombrábamos de alguna medida social/muestra de buena educación o civismo…
Pues sí, son seres superiores. Y no son tontos tampoco, ¡Menuda cantidad de carritos de gemelos…trillizos e incluso cuatrillizos! Nos preguntábamos si la gente recurre a la inseminación artificial para tener más niños y recibir más dinero…porque tal cantidad de partos múltiples, no es normal!
Pues eso, que los hijos, a tenerlos en Suecia.

                Ahora bien, miedete dan las venganzas suecas… Que entre el loco que echó a Z. y una mujer que dejó el coche al lado de otro que le había robado el sitio (para que no pudiera salir), descubrimos que lo de Millenium tiene algo de base real… (tanto frío no puede ser bueno: a los suecos les da por la venganza cruel… a los polacos por el algo menos sutil método del mamporrazo limpio… )
Y más cosas típicas de Suecia, aparte de Ikea (es cierto que aquí todos,todos,todos, los muebles son de ahí) están los Hym (puede haber perfectamente 8 o 9 en una misma calle) y los coches Volvo que tanto gustan a L.
Vimos también el edificio en el que se entregan los premios nobel, la cafetería donde se descubrió a  Greta Garbo, la Ópera de Estocolmo,  donde asesinaron al rey Gustavo III (Va, sí, para qué negarlo, anecdotuchas turisteras, pero tienen su gracia).

                Mención aparte merece nuestro episodio pardillo en el metro. Habíamos leído que las estaciones eran preciosas, con techos pintados, casi igualando la capilla Sixtina. Pues bien, confiamos en el señor C. para que buscara el top 10 de las estaciones. Ni corto ni perezoso, pues buscó Arte Moderno en estaciones de metro ….y acabamos llegando a la estación de mordor, para ver una mierda de floripondias. Me da que la chufla le perseguirá hasta el fin de sus días…
(por cierto, al final conseguimos ver dos estaciones de las-que-merecen-la-pena…se nos acabó el billete de 5 euros una hora…).

                Pero bueno, pudimos compensar con el museo Fotografiska: para mi, de lo mejor de la ciudad. Además, coincidió con una exposición retrospectiva de uno de mis fotógrafos de referencia(¡Y para quién no!), Henri Cartier-Bresson. Una delicia cada una de sus fotos y cada uno de sus instantes decisivos.  Me recordó que entre uno de mis sueños de futuro está el de ser fotorreportera y viajar por el mundo escribiendo y haciendo fotos. También me dieron ganas locas de pasar todas mis fotos al blanco y negro…
La segunda exposición, era de Ruud Van Empel: increíbles sus collages con fotos. Consigue un resultado increíble y una mezcla entre realidad y ficción.
La tercera, era de una fotógrafa sueca, Anna Clarén: estuvo bien ver fotos de paisajes suecos, muchos lagos, árboles y ambientes etéreos. Muy Amantes del Círculo Polar.

                Como fin de viaje, tomamos un cafetuelo en Kulturhuset , la principal plaza de la zona más moderna de la ciudad y para no perder la tradición, paseíllo por Drottninggatan (nos la recorrimos unas veinte veces…)

Y ya paro de dar envidia. (;
En el próximo episodio: Budapest ¡!


¡Hasta pronto!

martes, 16 de abril de 2013

Entrada namber zerti nain: batiburrillos, soles y castillos.


Hoy, me he vuelto andandillo a casa.

Que sí, que siempre voy andando, pero es que hoy  (¡Al fin!) hace un clima digno de llamar primaveral. Según el termómetro de mi ordenador, ya acostumbrado a las temperaturas bajo cero, hoy disfrutamos de un soleado día de 12º! Una locura, ¡sacad los bañadores y chancletas!
Ahora en serio, ya hemos aparcado los abrigos y salimos a la calle con chaquetillas de lana y poco más (medias todavía, pero les quedan dos telediarios). El solete brilla en todas las calles, los pajarillos cantan, la gente sonríe… (¿Se nota que me encanta la primavera?)
En fin, pues hoy, si no fuera porque por despiste le he ido enseñando el culo a media Varsovia (faldas traidoras que se levantan sin que se lo pidas), he vuelto canturreando y descubriendo nuevos sitios varsovianos. El primero, un barecito en la calle Zurawia, Spiskowcy Rozkoszy,
con sofacillos mugrientos, libros, vasos de todas las formas y colores… (muy Hipster, signifique lo que signifique esa palabra)
He visto también un abrigo muy chachi (sí, de leopardo), pero tengo importantes agujeros en mis arcas (ni en los tiempos de Godoy, oiga) y aumentarán todavía más estas dos semanas siguientes en Estocolmo y Budapest (Non stop!)…así que supongo que ese será el-abrigo-deseado-que-nunca-tendré.
Y eso, que el sol alegra y convierte los días en días de película-americana-colores-pastel. Hoy me he comprado fresas (que ya empieza la temporada) y ya tengo motivo de alegría para todo el día.

Y estos días pasados, pues un batiburrillo de todo:
Primero, paseitos la mar de agradables por los voivoidatos de Pomerania y de Varmia y Masuria (El Voivoidato es la principal división administrativa en Polonia, heredada de las antiguos regiones militares dirigidas por wojewoda).
El porqué de visitar Polonia.
Nunca hubiera imaginado que Polonia fuera tan, tan bonita: lagos, bosques interminables, llanuras verdes, riachuelos por los que hacer piragüismo, castillos inmensos…
El castillo de Malbork, es digno de ver:  Patrimonio de la Humanidad de la Unesco (mira! Igual que mi futura ciudad Morelia!), con un sistema de calefacción romano (con piedras calientes bajo el suelo, mu listos ellos), dibujillos de unicornios frikoncios en el techo, y una iglesia que tuvo que ser preciosa, pero que para variar, fue arrasada (el castillo se utilizó como centro de operaciones Nazi durante la segunda guerra mundial).
Por esos voivoidatos están también los famosos bunkers nazis (el más famoso es el cuartel de Hitler en Gierloz), que quedan en la lista de cosas pendientes que ver, junto a los parques naturales de Kampinos  y Białystok, y las minas de sal (y prometo que paro ya de viajar, que también tendré que dedicar algo de tiempo a preparar exámenes)

La semana celebramos también el cumple de pani A. Todo sorpresa…pero la mayor sorpresa fue que nos saliera tan requetebién. Cenita sorpresa en el restaurante búlgaro (esta vez, sin platos ultrapicantes), regalos incluidos (y acertados!)…y luego fiestuqui en el piso con sus globos, su guacamole y su bebercio de rigor. ¡Ah! Y el día anterior, a las 00:00 tarta-bomba de chocolate!  
Personajillos con los que comparto piso,
en el cumple de A.

Y para seguir con el batiburrillo, pues estos días he hecho también de peluquera (estas panis temerarias, que confían mucho en mí)…y los resultados han sido milagrosos!  Suena creído, pero es que hasta yo tenía unas pequeñas (mínimas) dudas de que el episodio acabara en catástrofe mundial…
Así que, si alguien por aquí necesita un corte de pelo, que me diga. (aviso:  miedo a cortar no tengo…de hecho corto como si no hubiera un mañana, así que caguetas, abstenerse)

Vinieron también M. y F. a darse un garbeo por Varsovia. Dimos un buen paseíllo por Nowe Miasto y Stare Miasto, dos grandes clásicos que nunca fallan en las visitas varsovianas. También por la enorme plaza Piłsudskiego  (por el mariscal Józef Piłsudski, al que se le reconoce el mérito de conseguir la independencia de Polonia en 1918…y a veces se olvida que fue dictador), por la Galería Zachęta (gratis los jueves), por Nowy Świat .
Cena polaca, con su sopa Żurek  (a mi me parece ajjjjquerosssa) y su Zupa grzybowa (hecha con champiñones radiactivos ucranianos …dicen) y cervecitas en Pawilony  (que es toda una institución para los estudiantes en Varsovia)


Y nada, ahora voy a seguir con mi querida Viena Convention (que tengo que volver a empezar de 0 ¡Bieeen!) y prever qué tengo que llevarme de comida a Estocolmo. Con los 80 euracos que voy a desembolsar en el hostal, me da que sobreviviré a base de pasta (comprada aquí en polonia), sobres de sopa y sándwiches.  Rancio, pues sí, un poco, pero según la gente que ha ido más vale serlo que morir del susto al ver los precios. Países desarrollados, ya se sabe…
Voy a buscar algo más acerca de Suecia y Estocolmo, que aparte de ABBA poco más conozco (menuda incultura…pero bueno, tiene cura, ya contaré todo lo descubierto y aprendido!)

Hej då !!!

jueves, 4 de abril de 2013

Entrada namber zerti eit: Louis XIV, la Princesa Sisí, un Oso amoroso y un toro.


Ea… de nuevo en  nuestra querida y primaveral Varsovia, con 0º y copos de nieve grandes como canicas! La verdad, no sé qué clase de broma nos están gastando, pero estar a 4 de abril con este tiempo, resulta raro hasta para los polacos! Qué primavera es esta con todas las calles saturadas por capas y capas de nieve?
Nosotras, que a nuestra vuelta de Austria esperábamos encontrarnos con una ciudad florida, de pájaros cantarines y parques a los que salir a leer… Pues ale, toma cielo gris!
Al abrir los ojos en el autobús de vuelta desde Bratislava (casi 12 horitas con el culo encajado en un asiento minúsculo) casi me da un patatús al ver el cielo más encapotado que en Mordor (sí, últimamente tengo bastantes venazos frikis).
Pero bueno, unos días más y tendremos primavera de verdad (eso espero…aunque tampoco estaría mal celebrar mi cumpleaños con nieve!).

Meteorología aparte, hemos vuelto a Varsovia con un buenrrollis  increíble. Y es que, Viena y Bratislava, rebosan magnificencia y belleza. Y entre lo increíble de las ciudades y nuestro buen humor (sí, de niños de 7 años, pero humor a fin de cuentas) ha sido un viaje muy muy agradable. ¡Ah! ¡Y qué decir de nuestros anfitriones! P. y L. nos acogieron en su minipisín de soltero, en el que nos acabamos sintiendo como en casa. Ocupamos todo el suelo Además, nos enseñaron cada rinconcito de la ciudad, cada vista, cada palacio, cada restaurante… Danke schön!

Ya desde nuestra llegada (a las 6 de la mañana) y tras un desayuno reponedor, nos lanzamos a la calle a suministrarnos un buen placer visual! No sabría con qué quedarme, el centro es una concentración de edificios monumentales que no había visto nunca: la iglesia barroca Karlskirche, el Palacio de Schönbrunn (el Versalles vienés), el Palacio Belvedere, el Palacio Imperial de Hofburg (sí, por palacios no será), el Parlamento (donde no pude resistir la tentación de hacerme una foto con mi bienamada Vienna Convention) , el Wiener Rathaus (ya le gustaría a Rita un Ayuntamiento como ese…)…
Uno de los lugares en el que casi explotamos de deleite, fue la Stephansplatz, con su catedral, sus moñi-casitas de colores pastel y el monigote de falla dorado. Demasié p’al body.
También son dignas de ver las casas diseñadas por Hundertwasser: colorines, formas sinuosas ,mosaicos y asimetrías…todo lo que siempre he querido para mi casa de ensueño, vaya. No se puede ver por dentro, es una pena, pero se entiende que los que viven ahí no quieran tener pululando a cientos de turistas por su cuarto de baño…(por cierto, he visto fotos en internet, y son la bomba)
La feria, Wurstelprater, tiene también su gracia: es totalmente una de esas ferias que salen en las películas, con sus tiovivos y sus montañas rusas. Nada que ver con las cutre-pseudo ferias que montan en Valencia, esta tiene estilo.
Y en cuanto a museos, la oferta es de lo más variopinta y extensa: desde la típica visita del palacio de Sisí, hasta exposiciones sobre el nazismo, visita a la casa de Freud, museo de etnología… Hay un barrio, el Museumsquartier, consagrado al arte moderno.
Eso sí, si no te gusta Klimt, prepárate para una sobresaturación de estampados de “El beso” por doquier. En mi caso, fue todo un placer, porque me alucinan sus obras, pero reconozco que abusan un poquito del reclamo que supone. Ahora bien, ver en directo sus pinturas doradas y repletas de minúsculos detallitos, fue toda una exaltación.
Para los amantes del Modernismo (o Art Nouveau), hay muy muy buena oferta de artistas, obras y edificios por ver por allí.
                Otro de los Top 10 de Viena, es la Princesa Sisí. Al llegar, la pobre pani A. tuvo buena dosis de burlas y chuflas por ser tan moñis de haber visto el museo de Sisí, pero luego fuimos descubriendo las verdadera cara de la princesa, y no es tan Barbie como se suele creer.
En realidad, aquí la señorina era cocainómana, adúltera, maleducada y obsesa…una joyita.
A partir de ese momento no faltaron las bromas sobre la princesa.
               
Monumento a la liberación rusa
(especialmente dedicado a pani C.)
Tampoco perdimos la ocasión de comer un Sachertorte en el café del Hotel Sacher. El ambiente es muy chic, pero sinceramente el pastelito tampoco es nada del otro mundo (pero es chocolate, así que no puede estar malo). Y resulta que en ese hotel se hospedaba Justin Bieber…y aquí las panis C. y A. no perdieron ocasión de correr hacia la marabunta para no poder ver a su ídolo (aunque lo nieguen, en el fondo son unas fans locas).
                Comimos también los típicos Wiener Schnitzel con patatas y perritos calientes con Bratwurst  y Käsekrainer (¡Sí, que viva el colesterol!).
Nos encantó un restaurante pakistaní, Der Wiener Deewan, que está justo al lado de Schottentor . Comes toooodo lo que quieras (en nuestro caso, toneladas) y pagas también lo que consideras. A ver, la tentación tacañosa existe, pero resulta tan fácil irse sin pagar y la comida y el ambiente son tan buenos…que irse sin pagar es ser una sucia rata. Pero comparado con los precios vieneses (más europeos que los precios polacos) acaba siendo baratete.  El grandísimo descubrimiento, fue el postre paquistaní Sooji halwa (también conocido como ¡ Joooder menudo montón de mierdaaa!). No comimos más porque el estómago tiene límites físicos…
Una tarde, nos encontramos con nuestra pani T. que por grata casualidad, andaba por aquellos lares de romantizne viaje, en un cafetillo muy agradable, con libros para leer y vinilos. Muy bohemio. Bebimos un decepcionante chocolate vienés (que no mientan, ese aguachurri no puede ser su especialidad)
                Y más o menos eso es lo que hicimos en Viena. Eso, y saltarnos todos los semáforos posibles (como en Varsovia ponen multacas y aquí no, a infringir la ley como locos, ale!) y colarnos en el metro (son tan cándidos que ponen en una página web las líneas y horas en las que viajan revisores). Somos unas incivilizadas (por esto, y por otras cosas que mejor no cuento por mantener nuestra honra intacta).

Maletoncias en el castillo de
Bratislava
                De Viena, cogimos un autobusito a Bratislava. Sale por 7,7€ y tarda una hora y media. Es mejor eso que el tren, que cuesta 15 € porque te obligan sí o sí a pagar ida y vuelta + transporte público en Bratislava (y claro, a nosotras lo de pagar el transporte público no nos va). Después de perdernos un poco por la estación (porque está en obras, no porque seamos unas empanadas…), las señoras Sisí, Luis XIV, Oso Amoroso y Toro…subieron al bus y llegaron a Eslovaquia (la razón de los pseudónimos se debe al ramalazo de humor-de-niños-de-7-años que nos invadió).
¡Y qué mejor que subirse al primer tranvía que se nos pusiera por delante nada más llegar a una ciudad desconocida!
Después de dos minutos de locura colectiva, decidimos poner los pies en la tierra y mirar un mapa, más que nada, por no llegar a los confines de Bratislava y descubrir por qué L. nos dijo que solía llevar un spray antivioladores en el bolso…
Finalmente, con algo de intuición y buena suerte, llegamos al centro de la ciudad. Eso si, con las maletas a cuestas, que con la emoción, no pensamos en dejarlas en una taquilla, pa’ qué!
Y nuestras maletas y nosotras visitamos la ciudad que-es-muy-pequeña-y-muy-fea-y-se-ve-en-una-hora.  Pues a nosotras, igual por llevar la contraria, nos encantó!
Hicimos un ascenso al castillo que ni los sherpas del Everest, pertrechadas con los maletones.
Vistas preciosas de la ciudad y el Danubio (Azul).
Las calles y plazas son muy bonitas, es recogidito, pero mono.
La ópera de Varsovia
En uno de los principales monumentos (Michalská brána), estábamos leyendo nombres de ciudades inocentemente, cuando oigo en francés a mi espalda: “Ostras, ¿has visto qué pendiente? ¡Sí, sí, es enorme, si parece una vaca! Y patapúm, jartada gratuita al canto. Tentada estuve de responder Muuuuuu, pero mi honor herido me lo impidió.  (Este episodio va especialmente dedicado a P. , para incluirlo en nuestro libro de Catastróficas Desdichas, tomo II)
Y luego, vuelta a casa en Polskibus. Creo que merece la pena, cuando se viajan tantas horas, coger un tren en vez de bus: las posibilidades de plegarse para dormir son mejores en los trenes polacos, lo malo, los revisores que te van despertando a voz de trueno cada dos horas…

Vuelta a la vidilla varsoviana, a las clases (aunque algunas se olviden…), al gimnasio (hoy, el profesor hacía tales piruetas que parecía un chiste, y hemos desertado), a nuestros culturetismos…
Como nuestra incursión a la ópera de la semana pasada… tres mujerzuelas bien arregladitas (vestidos de seda incluidos) pero con unas maneras de verduleras dignas de ver...  La obra, Turandot, es muy interesante (aunque recomiendo leer el libreto antes de la obra y no a trozos durante los descansos), aunque el final es un culo.

                Y con este vocabulario de altos vuelos, me despido, que esta cocina huele a gas tóxico y me gustaría preservar mi integridad física.

Contaré más cosas…que muchas aventuras se avecinan este mes viajero!

Biquiños!

Pd. FELICIDADES VALERITAAAAAAAAAAAA ¡!